martes, mayo 25, 2010

TRES DESEOS PARA MI HABANA. Mildred.

Mildred es así sensible, crítica, sincera, muy profesional, de armas tomar como decimos en buen cubano. Aquí les presento su blog: Tres deseos he pedido para mi Habana: que nunca pierda el Malecón y su horizonte azul; que sus voces y fantasmas sigan conviviendo en la magia de su encanto; que me permita reposar en el desorden disperso de su geografía,aquel en donde caigan las cenizas de lo que un día fui y que preciso para seguir existiendo. Y son deseos muy hondos, porque no soy habanera de cuna. O si lo soy, porque por estas calles que siempre miro con aire poético, ha andado mi inquieto corazón en búsquedas infructuosas y felices,en aventuras dolorosas y desoladoras, en la ruta a esos sueños que se me desgranaron o a los que persisten… Por aquí andan los rostros de los que he amado y de mis desterrados, los ríos desbordados de quién sabe qué cosas, mis no arrepentimientos, la música divina de un amanecer en la orilla, la yerba húmeda que arranqué en el gemido y mis propias gaviotas, el huracán que no se olvida, el rápido andar para llegar a los ofrecimientos; mis amigas y amigos,las ases de Espada que me yerguen.Y los que no me quisieron.Y el desenfreno y la quietud, el arte que saboreo, y otra vez el amor, siempre el amor al vaivén de las olas temporales y tempestuosas. Aquí están mis mayores recuerdos .Y los mejores. Y los peores. No me pregunten sobre eso, es mi legado humilde a la historia de esta ciudad amada. Con tales riquezas ¿Cómo no va a ser La Habana, savia nutritiva en mis venas?. Yo la disfruto. Descubro un poco de ella cada día. La aspiro con un placer infinito. Siempre digo que para comprender a La Habana, hay que haberla habitado. No importa el sitio: en el solar de Centro Habana o en Miramar; en Pogolotti o en el Vedado, en Víbora Park o en Bacuranao, en el Parque del Quijote o bajo el puente de la Lisa Simplemente haberla habitado, sólo así es posible entender por qué la amamos tanto Gracias infinitas le doy a la vida, porque me trajo a su sombra, que es la de la Ceiba grande, corazón del país. Tres deseos he pedido para mi Habana. No los voy a repetir…para que se me den.

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